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2.2.2 Meniscos y ligamentos cruzados de la articulación de la rodilla
Transcripción

(3.48)

Ahora que hemos visto los huesos de la articulación de la rodilla, veamos la articulación en el cuerpo vivo.

Para ayudar a construir una idea de esta compleja articulación, hay varias estructuras que necesitamos entender: primero los dos cartílagos o meniscos, luego los ligamentos, los dos ligamentos cruzados y los dos ligamentos colaterales; luego la rótula y el tendón del cuádriceps por el frente y finalmente, la cápsula que envuelve la articulación.

Aquí están las dos superficies articulares de la tibia. Los dos meniscos ubicados encima de ellas. Estos son los meniscos. Están compuestos por fibrocartílago flexibles. Su forma es un poco diferente, el lateral es casi circular, el medial tiene más una forma de C. En un corte transversal, cada menisco es grueso en el extremo de afuera y delgado en el extremo interno. Los dos extremos de cada menisco se insertan al área interarticular de la tibia, los mediales bien apartados, los laterales muy juntos.

Además, cada menisco se inserta por encima y por debajo a la cápsula articular alrededor de todo su borde. Aquí está parte de la cápsula articular. Más adelante, veremos más de ella.

El menisco lateral es mucho más móvil que el medial debido parcialmente a que sus dos extremos se insertan muy juntos y parcialmente a la gran diferencia en la movilidad de la cápsula articular alrededor de su inserción.

Al llenar los espacios entre los cóndilos del fémur y la tibia, los meniscos producen una distribución uniforme del líquido sinovial, que nutre y lubrica el cartílago articular del fémur y la tibia. Ahora veamos los dos pares de ligamentos que mantienen los huesos unidos en la articulación de la rodilla – los dos ligamentos cruzados adentro y los dos ligamentos colaterales afuera.

Veremos primero los ligamentos cruzados. Ellos son importantes estructuras ...

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(3.48)

Ahora que hemos visto los huesos de la articulación de la rodilla, veamos la articulación en el cuerpo vivo.

Para ayudar a construir una idea de esta compleja articulación, hay varias estructuras que necesitamos entender: primero los dos cartílagos o meniscos, luego los ligamentos, los dos ligamentos cruzados y los dos ligamentos colaterales; luego la rótula y el tendón del cuádriceps por el frente y finalmente, la cápsula que envuelve la articulación.

Aquí están las dos superficies articulares de la tibia. Los dos meniscos ubicados encima de ellas. Estos son los meniscos. Están compuestos por fibrocartílago flexibles. Su forma es un poco diferente, el lateral es casi circular, el medial tiene más una forma de C. En un corte transversal, cada menisco es grueso en el extremo de afuera y delgado en el extremo interno. Los dos extremos de cada menisco se insertan al área interarticular de la tibia, los mediales bien apartados, los laterales muy juntos.

Además, cada menisco se inserta por encima y por debajo a la cápsula articular alrededor de todo su borde. Aquí está parte de la cápsula articular. Más adelante, veremos más de ella.

El menisco lateral es mucho más móvil que el medial debido parcialmente a que sus dos extremos se insertan muy juntos y parcialmente a la gran diferencia en la movilidad de la cápsula articular alrededor de su inserción.

Al llenar los espacios entre los cóndilos del fémur y la tibia, los meniscos producen una distribución uniforme del líquido sinovial, que nutre y lubrica el cartílago articular del fémur y la tibia. Ahora veamos los dos pares de ligamentos que mantienen los huesos unidos en la articulación de la rodilla – los dos ligamentos cruzados adentro y los dos ligamentos colaterales afuera.

Veremos primero los ligamentos cruzados. Ellos son importantes estructuras que evitan el movimiento hacia adelante y hacia atrás del fémur sobre la tibia. Su nombre se debe al hecho de que forman una cruz como esta.

Aquí está el ligamento cruzado anterior visto desde el frente. Aquí está el ligamento cruzado posterior visto desde atrás. Para verlos mejor, quitaremos el cóndilo lateral del fémur.

Ahora podemos ver completamente el ligamento cruzado anterior. El ligamento cruzado anterior va desde aquí en la tibia hasta aquí en el fémur, en la cara interna del cóndilo lateral. El ligamento cruzado anterior evita el movimiento hacia atrás del fémur con respecto a la tibia.

Ahora veremos el ligamento cruzado posterior. Quitaremos el ligamento cruzado anterior para verlo mejor. El ligamento cruzado posterior va desde aquí en el fémur hasta aquí en la parte posterior de la tibia. El ligamento cruzado posterior evita el movimiento hacia adelante del fémur con relación a la tibia.

A través de la limitación del movimiento hacia atrás y hacia adelante, los ligamentos cruzados aseguran que los cóndilos del fémur permanezcan en su lugar a medida que ruedan sobre los cóndilos de la tibia. Sin ellos, el fémur rodaría hacia atrás de la ti

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