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(3.57)

En esta sección veremos la parte alta de la vía aérea. Veremos la nariz externa, las fosas nasales, los senos paranasales y la nasofaringe. Empezaremos viendo las estructuras óseas que rodean estos espacios.

Las aberturas óseas de la nariz, son llamadas aberturas piriformes. Dentro de ellas hay dos cavidades nasales, la derecha y la izquierda, separadas en la línea media por el tabique nasal. Para ver mejor dividiremos el cráneo en el plano frontal a lo largo de esta línea.

Hay mucho que ver por aquí. Vamos a orientarnos. Aquí está el paladar duro. Aquí está el piso de la fosa craneal anterior. Aquí están las paredes mediales de las órbitas. Aquí están las dos cavidades nasales. El tabique dividiéndolas está un poco descentrado, lo cual no es inusual. El techo de cada cavidad, formado por la lámina cribiforme, es muy estrecho.

La pared medial de cada cavidad nasal, formada por el tabique, es suave y no tiene mayores características, lo mismo sucede con el piso. Por el contrario, la pared lateral posee una serie de características, las más notables estas tres delicadas proyecciones de hueso, los cornetes, también conocidos como los huesos turbinadores. Este es el cornete inferior, este es el cornete medio, este mucho más pequeño es el cornete superior.

Los tres cornetes dividen parcialmente el paso del aire en tres partes, el meato inferior, el meato medio y el meato superior. Aquí está la parte posterior de la cavidad orbitaria. Debajo está el espacio hueco en el maxilar, el antro maxilar, el cual veremos más tarde.

Cerca al nivel del piso de la órbita, la cavidad nasal se vuelve mucho más estrecha. La estrechez es causada por la presencia de esta colección de espacios huecos pequeños, las celdas aéreas etmoidales. Las veremos en un minuto.

Para ...

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(3.57)

En esta sección veremos la parte alta de la vía aérea. Veremos la nariz externa, las fosas nasales, los senos paranasales y la nasofaringe. Empezaremos viendo las estructuras óseas que rodean estos espacios.

Las aberturas óseas de la nariz, son llamadas aberturas piriformes. Dentro de ellas hay dos cavidades nasales, la derecha y la izquierda, separadas en la línea media por el tabique nasal. Para ver mejor dividiremos el cráneo en el plano frontal a lo largo de esta línea.

Hay mucho que ver por aquí. Vamos a orientarnos. Aquí está el paladar duro. Aquí está el piso de la fosa craneal anterior. Aquí están las paredes mediales de las órbitas. Aquí están las dos cavidades nasales. El tabique dividiéndolas está un poco descentrado, lo cual no es inusual. El techo de cada cavidad, formado por la lámina cribiforme, es muy estrecho.

La pared medial de cada cavidad nasal, formada por el tabique, es suave y no tiene mayores características, lo mismo sucede con el piso. Por el contrario, la pared lateral posee una serie de características, las más notables estas tres delicadas proyecciones de hueso, los cornetes, también conocidos como los huesos turbinadores. Este es el cornete inferior, este es el cornete medio, este mucho más pequeño es el cornete superior.

Los tres cornetes dividen parcialmente el paso del aire en tres partes, el meato inferior, el meato medio y el meato superior. Aquí está la parte posterior de la cavidad orbitaria. Debajo está el espacio hueco en el maxilar, el antro maxilar, el cual veremos más tarde.

Cerca al nivel del piso de la órbita, la cavidad nasal se vuelve mucho más estrecha. La estrechez es causada por la presencia de esta colección de espacios huecos pequeños, las celdas aéreas etmoidales. Las veremos en un minuto.

Para ver más del tabique y la cavidad nasal, veremos un cráneo que ha sido dividido justo a la izquierda de la línea media. Aquí está la parte ósea del tabique nasal. Está formada por esta parte del hueso etmoides, la lámina perpendicular, y por este pequeño hueso que no habíamos encontrado hasta ahora, el vómer. La parte más baja del tabique está formada por el maxilar y el hueso palatino.

Aquí está dividida la lámina cribiforme. Esta proyección arriba es algo que habíamos visto antes: La crista galli. La sección frontal que estábamos viendo fue dividida aquí, justo detrás de la crista galli.

Ahora retiraremos el tabique para lograr ver mejor la pared lateral de la cavidad nasal. El techo de la cavidad nasal corre a lo largo de esta línea, alcanzando su punto más alto a lo largo de la lámina cribiforme. Aquí están nuevamente los cornetes, superior, medio e inferior.

Hay muchas aberturas en la pared lateral de la fosa nasal. Están parcialmente ocultas por los cornetes. Veremos esto en un minuto. La pared lateral de la cavidad nasal está formada en parte por el maxilar, en parte por el hueso etmoides y en parte por el área perpendicular del hueso palatino. Atrás, en el punto donde la cavidad nasal se convierte en la nasofaringe, la pared lateral está formada por la lámina pterigoidea medial.

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